Regalos a mis pies
Suena el timbre. Una vez más, casi como cada día, el repartidor acude a mi puerta para entregarme los regalos de mis sumisos. Ya noto que me mira extrañado, como si fuese una loca consumista; sin embargo, yo no me gasto ni un solo euro… todo sale de los bolsillos de mis perdedores.
Abro una caja: lencería sexy. Miro otra caja: unas sandalias con tacones de infarto. Debajo hay un sobre de cartón, y dentro un minivestido que me hace unas piernas de infarto.
Todavía estoy abriendo mis regalos cuando me salta una notificación de Amazon: ‘un producto de tu lista de regalos ha sido adquirido’. Y, acto seguido, me llega el mensaje de un perro suplicándome poder regalarme algo. En fin, la vida de una Diosa.
Ahora tendrás que pagarme un alquiler de una casa más grande para poder guardar todo esto…


0 comentarios